En primavera, París se transforma. Después de los largos meses de invierno, en los que la ciudad está permanentemente cubierta de un manto húmedo y gris, la llegada del buen tiempo provoca una explosión. De luz en las calles, de color en jardines y balcones, de gente en las terrazas y de actividades al aire libre por todo París. Y si hay un lugar en el que disfrutar de un buen día de primavera, ese es el canal Saint-Martin.

Porque que el canal es uno de mis lugares favoritos de París ya no es ningún secreto para nadie. Pero tiene su puesto bien merecido, y con la llegada del buen tiempo, más. Así que ponte música, deja el abrigo el casa y pilla las gafas de sol, porque nos vamos de paseo.

Estos son los SEIS MOTIVOS por los que el canal Saint-Martin es uno de los mejores lugares de la ciudad para disfrutar de la llegada de la primavera:

1. Jardin Villemin

Si llegamos al canal desde Gare de l’Est, nos toparemos con en Jardin Villemin. Con todos sus árboles y arbustos en flor, recovecos a la sombra para echarse una siesta, gente tirada sobre el césped que disfruta del sol y, con frecuencia, músicos tocando en el cenador. Es el lugar ideal para un picnic improvisado a mediodía.

2. Algo fresquito

Si vamos a empezar la temporada de helados y batidos, más nos vale hacerlo bien. Te propongo que te acerques a la rue des Vinaigriers y pilles un riquísimo café o té helado en Café Craft o, justo enfrente, un helado en Baci Bisou. Tómatelo mientras sigues paseando.

Otra opción son las múltiples terrazas en las que disfrutar de una cerveza, una copa de vino o un cóctel. Chez Prune tiene bebidas a precios razonables y unas vistas envidiables, y su look de “bar cualquiera” forma parte de su encanto. La mejor prueba es que, en esta época del año, su terraza siempre está llena.

3. Algo dulce

¿Necesitas algo dulce para acompañar el café? Estás de suerte. Un poco más abajo en la rue des Vinaigriers se encuentra la boulangerie Liberté, que reconocerás por sus grandes ventanales a la calle y su decoración en mármol blanco. Aunque si lo que te apetece es un clásico, tu lugar es Du Pain et Des Idées (su escargot au pistache es uno de sus best sellers). Al otro lado del canal, si tienes suerte de encontrar mesa, podrás disfrutar de un café y de los riquísimos pasteles de Ten Belles. Pero si, como de costumbre, está lleno, que no cunda el pánico: Justo a dos pasos tienes la menos conocida DonAntónia, una pastelería portuguesa en la que se te hace la boca agua antes de entrar.

4. Picnic al borde del canal

El más clásico entre los clásicos. Si has estado paseando por sus calles, te habrás topado con varias épiceries y panaderías. No lo dudes más: Entra, compra un par de buenos quesos, algo para picar, una botella de vino y un buen pan. Siéntate al borde del agua y disfruta de tu picnic, igual que hacen los muchísimos parisinos que en esta época del año hacen vida junto al canal.

5. Come bien

La opción para llevar de los restaurantes de la zona es otro estupendo plan para un picnic, aunque siempre puedes sentarte y disfrutar de que te sirvan una buena comida. Mi favorito es y será Épicerie Musicale (ya he hablado de ellos en cien ocasiones), pero no hay que perderse el take away coreano de Jules et Shim, las croques revisitadas de Fric-Frac o la cocina mediterránea vegetariana de Ima. Apunte: Se comenta que el novísimo Nous Valmy también apunta maneras.

6. Encuentra lo que andabas buscando

En los últimos años han ido abriendo decenas de pequeñas tiendas en los alrededores del canal. Pop-up stores con productos de diseñadores locales, boutiques de moda o de joyería, librerías, papelerías, jugueterías… Aunque si tienes que elegir, no puedes perderte Artazart, nombrada como una de las mejores librerías de diseño del mundo y sin duda una de mis favoritas, o La Trésorerie, una preciosa tienda de decoración de estilo nórdico que, además, tiene dentro una cafetería.

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