Además de ser periodista, escribo cuentos desde que me alcanza la memoria. Aquí podrás ver algunos ejemplos de mis historias inspiradas en el día a día, aunque cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia.

Le habían hablado de aquel lugar. Una calle mal iluminada en los suburbios, unas escaleras estrechas y húmedas y una puerta sin nombre que daba acceso a un bar de mala muerte. Un antro en un semisótano, sin ventanas. Podría haber tenido clientes habituales y ellos podrían haber contado que aquel antro se llamaba 3B, aunque no estuviera escrito en ninguna parte. Pero ese no era el caso. Nadie allí habría vuelto sobre sus pasos si hubiera tenido la oportunidad.

Lo que a ojos inexpertos habría parecido un antro cualquiera, era en realidad un pasaporte a un viaje sin retorno. El 3B ofrecía a las almas torturadas el alivio que tanto anhelaban. Al más alto de los precios.

Podía oírse en los susurros de los vagabundos junto al fuego al final de una callejuela; en los balbuceos de algún borracho tras alguna barra en algún bar a punto de cerrar; en el llanto de aquella vieja dama a la que tacharon de demente. Algo extraño pasaba en el 3B. Burdos rumores, dirían algunos. Y no estarían equivocados, pues los únicos capaces de confirmar que aquel no era un bar común se habían perdido para siempre.

Perdidos en una bruma de recuerdos borrados, de penas que arrancan llantos desconsolados, de dolores que desgarran el alma y perturban la mente. Perdidos entre relojes cuyas manecillas han empezado a girar en sentido contrario. Aquello era precisamente lo que ofrecía el 3B a sus clientes devastados: El poder de retroceder, de recuperar con cada segundo a quienes fueron una vez, de diluir su dolor en el tiempo que pasa. Un tiempo que, para estas almas torturadas, nunca pasa realmente. Ya no. Para ellos, la vida empieza a rebobinar.

Aunque no hasta un momento en concreto, no. El 3B no es una máquina del tiempo. Pero, según cuentan los rumores, permite a sus clientes dejar de envejecer; les da la oportunidad de volver atrás, lentamente, como un bálsamo aplicado sobre una herida.

El primer trago a la primera copa en el 3B firma una sentencia. El tiempo de un alma atormentada se detiene para volverla cada vez más joven, para que aquel dolor que les taladra el pecho y les araña las entrañas se pierda poco a poco en su juventud recuperada. Pero viene con letra pequeña: No hay cláusula de cancelación. La sentencia es irrevocable.

Y si pudiésemos preguntar al barman que sirve esa primera copa, o a quienes cruzan aquella puerta buscando consuelo, a qué sabe un trago en el 3B, probablemente la respuesta sería clara. Sabe al alivio que sólo habría proporcionado saltar de aquella repisa si hubieran tenido agallas. Sabe a suciedad, a dolor masticado. Sabe a whisky barato. Pero en realidad, poco importa. Mañana lo habrán olvidado. Junto con todo lo demás.

 

 

 

2 thoughts on “3B: El bar de las almas torturadas

  1. Dolors on 29 marzo, 2017 at 10:50 am Responder

    Boníssim Naiara, felicitats! Perfecta l’ambientació, permet situar-se molt bé a l’escenari del relat. Petonàs

    1. Naiara on 30 marzo, 2017 at 8:50 pm Responder

      Moltes gràcies reina! Jo m’ho passe pipa 🙂

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